¿QUÉ HAGO CON MI DESÁNIMO?

Por Marlon Retana.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”

 (Romanos 8:28).

Durante el mes de septiembre el tema principal en los sermones en nuestra congregación ha sido “ánimo”, culminando este domingo con el tema “La Muerte Es Ganancia Para El Cristiano”. ¿Cómo puede ser la muerte una ganancia?

Bueno, precisamente ese ha sido el objetivo de cada predicación de este mes, llevarnos a este punto. Para una persona que no conoce a Cristo, o no le conoce bien, la muerte es un momento de tristeza, de desolación, algunos incluso llegan a la depresión. Mas para el Cristiano no es, o al menos no debe ser, así. El Cristiano celebra la vida de quien ha partido. El Cristiano sabe cual será su destino, porque el mismo es afirmado en las Escrituras. Este escritor no se quiere adentrar más en este tema porque prefiere esperar para escuchar el mensaje que el hermano encargado predicará este domingo.

Lo que este escritor si quiere que el
lector medite es, ¿Cómo mantenernos animados? Es muy fácil decirlo, otra cosa
hacerlo. ¿Cómo puedo seguir animado cuando he perdido mi trabajo? ¿Cómo puedo
seguir animado cuando se me ha diagnosticado una enfermedad terminal? ¿Cómo
puedo seguir animado cuando mi esposa me abandonó? ¿Cómo puedo seguir animado
cuando mis hijos no hablan conmigo? ¿Cómo puedo seguir animado cuando soy
ignorado por mis hermanos en Cristo? Podría continuar con un sinfín de “cómos”
y más preguntas, pero ese no es el punto.

Amados hermanos, a veces encontramos más
razones para estar desanimados que en ver lo hermoso que nos brinda la vida. Si
están leyendo esto es porque Dios les ha bendecido con un nuevo día, están
respirando, caminando, comiendo, trabajando, o incluso viendo la pantalla de su
computador o de su celular y llevando a su mente las palabras que están aquí
escritas para comprender lo que son simples signos para alguien más. Dios es
nuestro mayor motivador. ¿Está pasando por un momento difícil en su vida?
Hágaselo saber a Él. Él ya lo sabe, y si algo sabe muy bien Él es que nos ha
creado con raciocinio para superar cualquier obstáculo. Recordemos que Él nos
creo a su imagen y semejanza (Génesis 1:26-27), Él no nos desampara ni nos
abandona (Hebreos 13:5). Recordemos las palabras que Dios dijo al pueblo de
Israel a través del profeta Jeremías,

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” 

(Jeremías 29:11-13).

El mayor de los problemas del pueblo de
Israel fue que se apartaban de Dios. ¿Acaso no ocurre igualmente con la gente
de este siglo? Amados, busquémosle de todo corazón. Confiemos en que Él siempre
abrirá una puerta cuando otra se cierra. No caigamos en tentación, no busquemos
la salida “fácil” que el mundo ofrece. No caigamos en el juego de Satanás.
Trabajemos fervientemente para el Señor, sabiendo que el día que nuestra alma
deje este cuerpo terrenal tendremos la oportunidad de estar con Él tal como nos
lo ha prometido. Dios tiene grandes y hermosos planes para cada uno de
nosotros. Entonces, ¿qué hago con mi desánimo? La respuesta es más simple de lo
que parece, lo dejo atrás como dejé al viejo hombre de pecado cuando me
convertí en el nuevo hombre en Cristo a través de las aguas del bautismo. “Si
Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).

¡Dios les bendiga!

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