PABLO, APÓSTOL DE CRISTO

El día de ayer, un grupo de miembros de nuestra congregación, junto con jóvenes de Casa Hogar Las Américas, fuimos al cine para ver la película “Pablo, Apóstol de Cristo” justo después del servicio de adoración.

Quienes produjeron y trabajaron arduamente en la filmación de esta película hicieron un muy buen trabajo, algo difícil en un mundo en que las compañías cinematográficas buscan complacer a las masas en lo que a ellas les gusta (adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas). Si, este servidor ha citado las obras de la carne tal como el apóstol Pablo escribió a los hermanos en Galacia (Gálatas 5:19-21). En este pasaje, el apóstol concluye “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”.

Algo que es digno de admiración hacia los productores es que, sin ser cristianos de acuerdo con el Nuevo Testamento, y habiéndose tomado algunas libertades en su forma de narrar los eventos en la vida del apóstol Pablo, brindan una descripción muy interesante de como vivían nuestros hermanos en Cristo durante esa época, las persecuciones por parte de los romanos, la crueldad de Nerón. Como un hombre como Pablo paso de perseguidor a predicador de las buenas nuevas, ¿cuan atormentado pudo estar al recordar lo que había hecho en su pasado?

Este servidor no es de los que gustan de contar películas, y ciertamente, esta no es la ocasión en que empezará a hacerlo. La película estará por pocos días en los Cinépolis de Panamá, y no, no se trata de hacerles publicidad, pero debemos estar agradecidos que ellos decidieron traerla. Ciertamente no es lo que muchos llamarían un “éxito de taquilla” -para todo aquel que ama el dinero- pero es una gran opción para quienes profesan seguir a Cristo. Muchas películas pseudo-religiosas se han hecho, y es triste ver como alteran el texto bíblico por fantasía (este escritor no ha visto la película “Noé” con Russell Crowe en el papel principal, no porque no haya querido, sino que cada vez que ve un fragmento de ella pareciera ser sacada de la mente de George Lucas o cualquier otro escritor de ciencia ficción).

El final de la película le hará meditar acerca de nuestra vida en Cristo (Filipenses 1:21, 2 Timoteo 4:7-8) y lo hermoso que será el cielo, como el coro del himno escrito por A. S. Bridgewater y traducido al español por Pedro A. González dice,

Qué hermoso el cielo ha de ser
Hogar de los hijos de Dios
Lugar de reposo al cansado
Qué hermoso el cielo ha de ser.

Si tiene la oportunidad de ver esta película, hágalo, solo le daré una pista – alerta de spoiler – el bautismo de Saulo no fue por derramamiento, tampoco por aspersión, fue por inmersión. Si en esta oportunidad Hollywood así lo entendió, ¿por qué tantos grupos religiosos no lo pueden comprender y deciden seguir las tradiciones del hombre? La respuesta es simple, debemos escudriñar las Escrituras más seguido de lo que actualmente hacemos (Juan 5:39; Hechos 17:11), y así podremos no solo saber sino también enseñar lo que es necesario para ser salvos (Colosenses 3:16-17; 2 Timoteo 3:14-17).

Es el deseo de este escritor, y el de todo Cristiano que, por encima de que tan buena sea esta película, quien lea estas palabras saque tiempo de su ocupada agenda y abra la Biblia, la lea, medite en lo que lee, y si tiene necesidad que alguien le ayude a estudiar la Palabra de Dios, no dude en contactarnos, que con mucho gusto y placer lo haremos.

¡Dios les bendiga ricamente!

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