LA ENCARNACIÓN DE JESÚS

  ¿Te has puesto a pensar qué tan importante es la encarnación de Jesús? Algunos hablan de esto, otros han oído sobre el tema, pero pocos realmente saben en qué consiste esta magna doctrina.

Cuando hablamos de la encarnación de Jesús, es menester conocer los términos que son de suma importancia, en este caso, conocer la palabra encarnación y saber qué es lo que se nos dice respecto a esta.  Por ejemplo el Diccionario de la Real Academia nos dice que es el “Acto misterioso de haber tomado carne humana el verbo Divino en el seno de la virgen María” lo que nos da un vislumbre respecto a la idea que tiene esta palabra, pues nos enseña que tuvo relación con el acto, o el evento, o el escenario donde Jesús el Verbo de Vida, fue formado en el vientre de susodicha mujer. Otra definición que nos ayuda a comprender esta palabra es “personificación, representación o símbolo de una idea, doctrina”.  Lo cual de igual manera que la definición anterior, nos auxilia, pues, aclara nuestra palabra investigada,  al decirnos que tiene que ver con el hecho de una personificación, ed., con algo que fue hecho animado o individual, pero también nos dice que es una representación, por tanto, encarnación es algo que existe para demostrar, exponer o representar; y en el caso presente, esto es, al Verbo que estaba con Dios en la Gloria Eterna (Juan 17:5).  William Barclay, hablando de la Encarnación de Jesús en su comentario sobre el Evangelio de Lucas dijo “¡Nunca nos habríamos imaginado que Dios era así!” exclamando con gran emoción también expresó “uno de los grandes propósitos de la encarnación fue traer a la humanidad el conocimiento de Dios.”  Pag.34.

El Apóstol Juan, al iniciar su primera carta, registra en su introducción las palabras respecto a Jesús “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó);” 1 Juan 1:1.  Al analizar el pasaje, Juan nos dice, que la vida fue manifestada en Jesucristo, la vida, es un concepto abstracto, de igual manera; Juan considera otros conceptos abstractos y se los da a Jesús tales como: la Luz, el Verbo, La Verdad, etc. Y en el tema particular, La encarnación, pues es tratar sobre la personificación de la vida, la gracia, el amor, la luz, el verbo. Estos, son hechos persona en el ser de Jesucristo, pues Él es la fuente de todos estos, y en él se personifican, se cristalizan.  Sin embargo, entendemos que el término de la encarnación, se refiere a la sobrenatural concepción de María proveniente del Santo Espíritu, como bien claramente Lucas el Médico, registra  las palabras del ángel que mencionaron esto. (Lucas 1:35).

Para comprender la importancia de este tema como doctrina, tenemos que conocer de igual manera, las doctrinas que amenazaban esta doctrina, y cómo eran llamadas.

Entre las primeras doctrinas que atentaban en contra de la encarnación de Jesús encontramos el Nestorianismo de la cual se nos dice “es considerado como la herejía, enseñada originalmente por Nestorio, el cual dividió a Jesucristo, el Dios-hombre, en dos personas distintas, uno humano, uno divino.”  Por tanto esta definición, nos ayuda a entender respecto a la consistencia de esta doctrina, la cual hacía de Jesús a un ser, compuesto por dos personas, sin embargo esto no es la enseñanza bíblica pues niega la encarnación. Consecuentemente, al leer sobre esta idea leemos que “él enseñó que las naturalezas humanas y divinas permanecieron inalteradas y distintas en sus uniones dentro de Jesús de Nazaret. Él no podía concebir el logos divino siendo involucrado en sufrimiento humano o cambio, y entonces él quería sostener las naturalezas apartes. En segundo lugar, él enfatizó que Jesucristo vivió una verdadera vida humana involucrada en crecimiento, tentación, y sufrimiento. Esto hubiese sido imposible, argumentaba él, pues la naturaleza humana hubiese sido fusionada y abrumada por la naturaleza Divina”  Esta doctrina atentaba contra la encarnación de Cristo, pues como la definición nos dice, esto señalaría un trastorno en la humana y natural concepción de Jesús en el vientre de María, tal como lo hemos señalado, y como también, los evangelios sinópticos lo han demostrado.  Otra Herejía que atacaba la encarnación de Jesús, es conocida como el gnosticismo, cuya idea principal consistía en que “El verdadero Dios es puro Espíritu y mora en el reino de la luz pura, totalmente separado de este mundo oscuro. Este mundo es malvado, pues está hecho de materia, y la materia es mala. El verdadero Dios no tiene nada que ver con él, pues fue creado por un dios menor y fue una equivocación” entendiendo este sistema de ideas, esto afectaba directamente a la humanidad de Cristo y a su encarnación, por supuesto entre las principales negaciones de esta doctrina se decía “si la trascendencia de Dios implicaba la imposibilidad de su contacto con la materia, como podría Dios tomar un cuerpo humano,  ¿aún menos sufrir en uno?  Hay muchas respuestas gnósticas, dependiendo del grado de cercanía a la tradición central Cristiana. Algunos rechazan la idea de la encarnación juntamente: Cristo fue solo una *apariencia* de Dios en forma humana, Él solo parecía sufrir.  Otros hablaron del logos divino reposando sobre el justo y humano Jesús – pero siendo extraído en la Pasión [el lloro del abandono, Marcos 15:34, era sostenido como evidencia de esto]”. Así que, de igual manera, esto nos indica que tales herejías son contrarías a la doctrina santa de la encarnación de Jesucristo.

Podríamos hablar grandes cantidades de falacias y mencionar varias falsas doctrinas que atentan a la encarnación de Jesús, tales como: la filosofía de Marción, la doctrina de Cerinto, la doctrina de Arrio (la cuál es muy famosa también por ser herejía contra a la mismísima Deidad de Jesús) etc.

Juan dice en 1 de Juan encerrando todas estas falsas ideas, doctrinas y filosofías “en esto conocéis que es el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios: y este es el Espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo”  1 Juan  4:2–3.  Juan claramente acierta, que Jesús vino en carne, este fue encarnado, no era dos personas, no era media persona, sino un ser 100% hombre 100% Dios.  Todos los eventos relacionados en el nacimiento de Jesús como en  la vida de Jesús aclaran de su encarnación.

Testigos de la Encarnación.

La Ley de Moisés decía “No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con cualquiera ofensa cometida.  Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la acusación” Deut.19:15.  Por tanto todo testimonio cargado por dos o tres testigos, fue constituido en un principio para los judíos, desde entonces;  pues el mismo autor de la epístola a los Hebreos menciona “el que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos, muere irremisiblemente.” Heb.10:28.  Es decir, que ahora, todo testimonio cargado o sostenido por dos o tres testigos debía de ser aceptado como ciertísimo.

Sin embargo, encontramos nuevamente el mismo principio, trascendiendo en el Nuevo Testamento; Y este es resaltado por el mismo Jesucristo “Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra”. Mateo 18:16. Como también fue enfatizado por la doctrina Apostólica, cuando Pablo dijo “esta es la tercera vez que voy a vosotros. Por boda de dos o tres testigos se decidirá todo asunto” 2 Cor.13:1.

Ahora bien, si consideramos el mismo principio, existe el testimonio de Lucas que nos dice “indagó e inquirió diligentemente” (Luc.1:1). Y respecto a la encarnación de Jesús él nos habla y nos dice “entonces María dijo al ángel: ¿cómo será esto? Pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios… porque nada hay imposible para Dios”  Luc.1: 34 –  35; 37.

Por tanto, Lucas el médico; es el primer testigo de la encarnación de Jesús por su investigación y su diligente escrutinio al consultar a los testigos más fieles y ciertos, que evidenciaron tales eventos y circunstancias.  Pero también tenemos a uno que anduvo con el mismo Jesús en su ministerio; Este escuchó directamente sus enseñanzas, sus reprensiones, miró su ejemplo, miró su humanidad,miró su santidad, miró su cabalidad, su personalidad, su sensibilidad, tal cual  como un Hijo de Hombre.  Sí, Estamos hablando de uno que escuchó el mismo llamado de Jesús cuando le dijo con su  persuasivo “…sígueme…” Mateo 9:9.  Mateo, es el segundo testigo del nacimiento de Jesús, Mateo que fue alumno, y compañero en tantas travesías de Jesús escribió “El nacimiento de Jesucristo fue así: estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado del Espíritu Santo es.” Mateo 1:18 – 20.

De acuerdo a la ley de Moisés, ya nosotros tenemos a dos (el mínimo número) de tres (el máximo número) de testigos.

No obstante, de igual manera tenemos el Testimonio de otro apóstol.  Este es el Apóstol Juan.  Pues él, en cuantiosas ocasiones, nos demuestra que la encarnación de Jesús fue verdadera, i. e., cuando nos menciona que Jesús se cansó (Juan 4:6); cuando nos menciona que  Jesús se conmovió emocionalmente (Juan 11:33); cuando nos menciona que Jesús tuvo sed en el momento de su agonía (Juan 19:28).  Todo esto es presentado por Juan, para señalar, que en realidad Jesús fue encarnado.

Por tanto, dado a la evidencia que hemos contemplado respecto a los tres testigos; es aceptable entender lo que Juan decía en su primera epístola, puesto que la humanidad de Jesús y su encarnación tiene demasiada relevancia dentro de sus enseñanzas.

Dos Razones Por Las Cuales La Encarnación Es Vital En La Doctrina Cristiana

El Dr Rhett, quien es escritor de la revista LTBS (LTBS Magazine) en uno de sus párrafos, en la pag.10 del tema “Abajo De Su Gloria” (Down From His Glory). Habla de la gran importancia de la encarnación de Jesús y menciona “La Doctrina de la Encarnación está en el Corazón del Cristianismo” y agrega, dando razones “es vital para las verdades de su muerte sustitutiva y gloriosa resurrección. Ya que aparte de estos términos no hay salvación”. No hay duda, que el argumento que ofrece el Dr. Rhett, nos da le vislumbre y la clara de comprensión de la imperial importancia y pertinencia que tiene este tema, sin Cristo encarnado, no hay muerte sustitutiva.  Y Juan habló de esto en muchas ocasiones, y de su importancia, como por ejemplo en 1 Juan 3:16, el Apóstol del Amor nos dice “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”. Juan toma el sacrificio de Cristo, y lo aplica a sus receptores, esto es; al cristianismo en general. Ahora bien, consideremos que un gnóstico se acercase y este negara la encarnación de Jesús; ¿Acaso tendría lógica el mensaje de Juan? ¿Tendría sentido invitar a los hermanos a imitar esta conducta? ¿Tendría valor que Cristo sin ser una persona humana sufriera en lugar de humanos?; queda claro que no. Sin la encarnación el texto diría entonces: “En esto NO hemos conocido el amor, en que él NO puso su vida por nosotros; También nosotros NO debemos poner nuestras vidas por los hermanos”.  ¡Qué terrible estorbo haría negar la encarnación de Cristo! Pues según el texto, lo que en realidad hace verdadero que nos amemos como cristianos, al grado de poner nuestra vida por los demás es que Cristo vino en carne.

Por tanto, la idea en sí es esta: si Jesús no fue encarnado, no hay conocimiento del amor pues Juan dice “en esto conocemos el amor”, sin encarnación no habría sustitución de Jesús por nuestra parte, pues Juan dice “en que él puso si vida por nosotros”, sin encarnación no deberíamos amar, ni poner nuestra vida por los hermanos “también nosotros debemos poner nuestra vida por los hermanos”.

La segunda razón, es que si Jesús no vino en carne, tampoco resucitó, porque, ¿qué es la resurrección, sino  “el acto de causar algo que ha terminado o sido olvidado o perdido existencia para otra vez, ser usado de nuevo, etc.” Según el diccionario Merriam – Webster.

También otra definición del diccionario Merriam – Webster  “el evento dicho en la Biblia  en la cual la gente muerta será traída de vuelta a la vida antes del día del juicio final.”.  La resurrección de Jesús fue verdadera, fue testificada y es asegurada por muchísimos testigos (1 Cor.15:6) que vieron, oyeron y palparon (1 Juan 1:1 – 3); sin embargo, negar la encarnación es negar la resurrección, pues, según nuestra definición, si resucitar es “volver algo a existencia” y en este caso el cuerpo, ¿Qué resucitaría de aluna persona, si tal persona nunca vivió en carne? ¿Qué cuerpo sería regresado a la existencia humana si no hubo cuerpo con existencia humana? ¿Acaso es lógico que alguien que nunca existió en vida, resucitara de nuevo a la vida? ¿Podría algo “resucitar” si nunca “suscitó”?.

Para la doctrina Cristiana, la resurrección juega el principal propósito como fundamento. Sin resurrección no hay cristianismo. Esta era la propositio que tenía Pablo cuando el Capítulo 15, él presenta en argumentos consecutivos la catástrofe que causaría, la falta de resurrección de Cristo. Estos enlistados serían: si Jesús no resucitó, predicación vana, fe vana, condición pecaminosa (v.17) falsos testigos, las almas de los que murieron fueron eliminadas (v.18), esperar a Cristo es lo más ridículo a tal grado de merecer que se compadezcan de nosotros (v.19). Nos bautizamos por un Jesús que está en su tumba (v.29). Nuestro trabajo en el Señor es en vano (v.57).  Sin la Encarnación de Jesús, no hay resurrección, y sin resurrección no hay Cristianismo. ¿Cómo entonces podrían estos pseudo-cristianos aceptar la resurrección y la salvación, sin aceptar la encarnación? Sería imposible, ilógico e inconcebible. Por tanto, tenemos que darnos cuenta que al negar la encarnación de Jesús, su muerte sustitutiva y su resurrección dejan de ser verdaderas, por tanto el cristianismo deja de ser razonable y sostenible, cuando se niega esta doctrina tan fundamental.

 Conclusión:

Los Testigos hablaron sobre lo que vieron, conocieron, y supieron a primera mano respecto a la encarnación de Jesús, hay testimonio de esto. De igual manera, la encarnación es verdadera porque tanto la muerte expiatoria de Cristo, al dar su cuerpo por nuestros pecados, como la resurrección, al traer su cuerpo vivo de la tumba fría y sombría, nos demuestran que él fue un ser humano de carne, enteramente santo y como bien dijera Pedro “el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca” (1 Ped. 2:22).

BIBLIOGRAFIA
  1. BARCLAY, William, Commentary on the Gospel of Luke, 1991, Saint Andrew Press, 121 George Street, Edimburgh, Scothland.
  2. DODSON, Rhett, Down From His Glory, LTBS Magazine, 2005.
  3. Diccionario Colegiado Merriam – Webster (10ª ed.).(1993). Springfield, Ma: Merriam – Webster”.
  4. Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua española (22.a ed.). Madrid, España: Autores varios.
RECURSOS EN LÍNEA
  1. – www.Biblicaltraining.org/library/nestorianism-nestorious.
  2. – www.Biblicaltraining.org/library/gnosticism.

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