LA IGLESIA EN TESALÓNICA VS LA IGLESIA DE HOY

Hemos comenzado una serie de estudios acerca de la iglesia en Tesalónica, con la intención de tomar, de todo lo que rodea su historia, enseñanzas practicas y así conformar nuestras vidas como Hijos de Dios cada vez más a las enseñanzas puras que muestra el Nuevo Testamento para la iglesia del Señor.

El apóstol Pablo quien estableció la iglesia en Tesalónica, escribió luego dos cartas donde la exalta por una serie de virtudes. Estas virtudes son que pretendemos estudiar y aplicar en nuestra congregación.

Hemos decidido publicar un resumen para que todos nuestros hermanos tengan acceso al mismo y todos podamos participar e interactuar a través de esta publicación.

Pedimos a Dios para que nos guie en este estudio y en la aplicación de lo aprendido.

Por favor, esperamos que usted pueda participar con nosotros dejándonos sus comentarios o inquietudes.

LA IGLESIA EN TESALÓNICA

La ciudad.

Localizada en la costa noroeste del mar Egeo, con el monte Olimpo a la vista, Tesalónica (actual Salónica) estaba estratégicamente situada. En el año 168 a.C. llegó a ser la capital de Macedonia. Cuando el apóstol Pablo la visitó, era una ciudad libre gobernada por sus propios ciudadanos (Hch 17:6) y tenía una población de unos 200,000 habitantes.

Establecimiento.

La historia de su fundación se relata en Hch 17:1-9. Durante su segundo viaje misionero, Pablo, Silas y Timoteo, después de pasar por Filipos llegaron a Tesalónica. Después de ministrar durante tres días de reposo en la sinagoga, se desarrolló una fuerte oposición; pero hubo varios que pusieron su fe en Cristo. Entre los primeros convertidos había judíos, griegos devotos, un buen número de mujeres importantes y otros que dejaron la idolatría, es decir que la iglesia en Tesalónica estaba formada tanto de judíos como de gentiles. Por lo escritos dirigidas a la iglesia pareciera que mayormente era formada por gentiles.

Contrario a como algunos piensan, el ministerio de Pablo en Tesalónica se extendió más de tres semanas (2:9; 2 Ts 3:8; Fil 4:16), pero eventualmente él y su equipo fueron expulsados de la ciudad (Hch 17:9-10).

Escritura de las Cartas.

Pablo escribió a fines del año 50 d.C., o a principios del 51 desde Corinto mientras se encontraba en su segundo viaje misionero acompañado por Silas y Timoteo. Sabemos por el relato de Hechos 18 que Pablo estuvo en Corinto durante un año y medio aproximadamente. Esto quiere decir que la iglesia en Tesalónica al momento de la escritura de Pablo era una iglesia joven. Algunos autores creen que había pasado entre 8 meses y un año y medio desde su establecimiento.

Reflexiones que surgieron durante el estudio:

 

¿Donde esta actualmente la iglesia de Tesalónica?

La iglesia del Señor permanece para siempre,

«Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre» (Daniel 2:44).

Sin embargo, la historia nos muestra que las congregaciones si desaparecen, por lo tanto debemos trabajar arduamente en lo que Dios no ha concedido a cada uno.

La iglesia en Tesalónica había imitado a Pablo, Silas y Timoteo, del Señor y de las iglesias de Judea (1 Tesalonicenses 1:6, 2:14).

Durante el establecimiento de la iglesia en Tesalónica la Biblia registra esta frase de los judíos refiriéndose al equipo evangelístico de Pablo y a los Cristianos del mundo de ese momento, «Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá» (Hechos 17:6).

Trastornar significa poner de cabeza, incomodar, molestar, etc. La predicación de los cristianos del primer siglo se hacía notar en cada ciudad, de manera que los judíos decían que ellos trastornaban al mundo.

La iglesia de hoy no parece estar trastornando al mundo, sino por el contrario, esta siendo trastornada por el mundo, a través de la invasión a las vidas morales y espirituales de los cristianos. El mundo, con la promoción de la inmoralidad, la insensibilidad al pecado, la necesidad de las riquezas y comodidad económica, entre otras cosas, invade a la iglesia que se ve afectada de tal manera que podemos ver el poco crecimiento y a veces disminución de miembros.

El planteamiento con respecto a este punto en nuestra clase fue el siguiente.

Para trastornar al mundo los primeros Cristianos tenían tres características:

  1. Entendían la doctrina: Cuando hablamos de doctrina en este punto entendemos que es el conjunto de enseñanzas y normas, en este caso dejadas por Jesús, las cuales además de lo que normalmente se entiende por doctrina (deidad de Jesús, culto del primer día de la semana, las ofrendas, la santa cena, etc) también deben incluirse otras poco nombradas tales como: el amor mutuo, el amor a los enemigos, la no resistencia a los malos, el rechazo a las riquezas, el evangelismo, entre otras. El caso es que la predicación solamente de cosas como la participación de la ofrenda, o la cena del Señor, los cultos el primer día de la semana, o cosas semejantes, no impactarían tanto como el predicar que Jesús era un rey (véase Hch. 17:7), y que este tenía autoridad, que vendría a juzgar a todos de acuerdo a sus mandamientos, y que había enseñado que sus discípulos debían vivir como ni los gentiles, ni los judíos concebían su manera de vivir. Por el momento solo las hemos nombrado. Esperamos en otra publicación poder ampliar estos puntos. Si le interesa más información puede dejarnos sus comentarios al final de esta página.
  2. Aplicaban la doctrina: Por supuesto que conocer y entender la doctrina no era suficiente, ellos la practicaban en su totalidad. De hecho los cristianos eran conocidos solo por su diferente manera de ser. A Pedro le reconocieron que “era uno de ellos”, en Antioquía se les llamó “cristianos por primera vez”, y todo esto solo por conocerles. Nótese que ellos mismos no se llamaron cristianos, sino que la gente que los rodeaba los llamaron así reconociendo que eran verdaderos seguidores de Cristo.
  3. Eran constantes: Ellos no paraban de vivir su vida conforme a los mandamientos de Cristo, ni predicar a los demás. Pedro y Juan luego de ser azotados por predicar lo siguieron haciendo inmediatamente (Hch. 5:40-42). Después de la muerte de Estaban empezó una persecución y “los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio” (Hch. 8:4). Así mismo hizo Pablo después de ser apedreado en Listra (Hch. 14:19-21).

Últimas notas.

Con este estudio hemos pretendido dar una pequeña introducción a la historia de la iglesia en Tesalónica, y hemos analizado un asunto muy importante como lo es el evangelismo, en este caso tomando el testimonio dado por los enemigos del evangelio que dijeron “estos que trastornan al mundo entero también han llegado acá” (Hch. 17:6).

Por favor, esperamos que usted pueda participar con nosotros dejándonos sus comentarios o inquietudes.

Dios nos siga bendiciendo en este estudio.

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